El virus del sida adelgazaría ciertas partes del cerebro
La
detección de esta anomalía en áreas que regulan el lenguaje, la
planificación y el movimiento podría ayudar a los doctores a
desarrollar medicamentos para combatir eficazmente la enfermedad mortal
NUEVA YORK (HealthDay News).— Una noticia perturbadora para los
pacientes con VIH: una reciente investigación aporta evidencia visual
de que el virus del sida causa estragos en algunas partes del cerebro,
incluso en quienes siguen regímenes de potentes medicamentos para
mantenerse sanos.
Con
ayuda de escáners de alta tecnología, investigadores de dos
universidades de Estados Unidos descubrieron que los cerebros de
pacientes con VIH eran 15% más delgados en áreas que controlan el
lenguaje, la planificación y el movimiento sin importar si los
pacientes estaban bajo un régimen de medicamentos conocido como HAART,
que a menudo permite a los individuos infectados impedir que el virus
destruya al sistema inmunológico.
“Es claro que los medicamentos
están impidiendo la destrucción de tejido cerebral”, expresó Paul M.
Thompson, coautor del estudio e investigador en la Universidad de
California en Los Ángeles.
En el nuevo estudio, Thompson y sus
colegas de UCLA y la Universidad de Pittsburgo usaron imágenes de
resonancia magnética para crear imágenes tridimensionales de los
cerebros de 40 sujetos. De éstos, 26 eran seropositivos y 14 eran de un
grupo de control de individuos sanos.
El estudio descubrió que
el grosor del cerebro en tres áreas, la sensorial primaria y los córtex
motor y premotor, era 15% menor en pacientes con VIH. Las otras tres
cuartas partes del cerebro no fueron afectadas.
“Ahora podemos
atrapar al sida con las manos en la masa”, indicó Thompson, quien
agregó que el estudio, publicado en The Proocedings of the National
Academy of Sciences, es el primero de su tipo. “Es posible ver con gran
detalle el daño en el cerebro”. aseveró.
¿Qué significa esto
para los pacientes de sida? Que probablemente sufran daño cerebral,
“aunque quizá no se perciban síntomas muy notables”.
El
siguiente paso será determinar la manera de impedir que la enfermedad
ataque al cerebro. Pero aunque el virus puede penetrar el cerebro,
generalmente los medicamentos no pueden debido a una barrera natural
que protege al órgano de materiales extraños en la sangre.
“El cerebro se vuelve una especie de santuario al que los fármacos no pueden entrar”, indicó.
El
doctor Nick Fox, profesor de neurología en la Facultad de Londres dice
que la nueva investigación envía un mensaje importante a los
profesionales de salud sobre la necesidad de recordar los efectos del
VIH sobre el cerebro.
“Nos recuerda la necesidad de tratar de
manera agresiva este tipo de amenazas para nuestra limitada existencia
de células grises”, puntualizó.